En un momento bajo de forma, después de una gripe maligna y bajo de todo, llegaba la Senda Genaro.
El año pasado después de un paseo por la Hiruela (que zona mas bonita) se me quedo grabado el nombre que aparecía en muchos postes Senda Genaro por la carretera, así que este año cuando después de apuntarme a Patones Xtrem, vi que había un Genaro Trail, pues de cabeza a conocer la zona.
Como siempre recogiendo el dorsal caras conocidas sobre todo después de los entrenos de reconocimiento y varias sorpresas, un excompañero de trabajo, cuanto tiempo y que pequeño es todo y de pronto un trío de rubias que han venido a animar a una maquina de la montaña y al que le toca arbitrar todas las carreras de Copa de Madrid así que será un placer saludarle en todas aunque no corra.
De los últimos en entrar al redil, algunas se despistan sin escuchar las llamadas para entrar al control de salida y se pasa el tiempo, sin sensación de carrera, pero con ganas, fresco y nublado, un buen día para correr.
Arrancando hasta Patones, sigo a un buen guía, Alejandro, me deja flipando viéndole subir totalmente erguido, frente a un bicho de casi 2 m que sube totalmente doblado y apoyando sobre mis piernas. Y aunque diga que no, iba regulando bien por lo menos mientras le seguí.
Como iba un poco de turismo a ver como respondía el cuerpo, tocaba hacer alguna foto primero frente a la cuesta del jamón de la Patones Xtrem y luego arriba en el Cancho de la Cabeza para ver todo el embalse, sino ni lo ves y merece la pena desviarse unos metros y pararse a verlo :-)
En el avituallamiento del Poblado del Atazar, Nerea y Tito animando y otra cara conocida que choca mi mano y me anima.
Subiendo hacia el Atazar me pasa la primera chica, que va muy ligera, la pierdo en un pispas.
En el control y avituallamiento toca ponerse el chubasquero, me ayuda Juanma Agejas, llueve, sopla y ha bajado la temperatura, a punto estuve de parar a comerme un arroz, pero seguí sin hacer uso de los avituallamientos, con las 4 papillas de fruta, una por hora, perfecto.
La subida del 30 al 34, no me la esperaba, no se porque pensaba que del Atazar al final era todo pista llana.
Repuse isotónico en el Robledillo, allí le di un Compeed a un compañero de viaje que andaba con rozaduras pidiendo una tirita.
Los últimos 10 km se hicieron largos y solitarios, pase tres compañeros que iban mas tocados y por fin en meta. En esos últimos km trotones la cabeza da muchas vueltas.
Por el número de entradas de este blog creo que era la carrera 50, desde que volvi a mis origenes a reencontrarme con la zapatilla.
Proxima Pedrezuela.
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