Después de lo bien que fui en Fuenlabrada, decidí tirarme a la piscina y correr un maratón este año, el de San Sebastian, con la incertidumbre de si aguantarían mis tendones, mas bien talones, los 42 de asfalto....sin tiempo para pensarlo mucho y pensando que con el volumen de montaña era suficiente para dar batalla.
La escusa principalmente era turística, fin de semana a ver la ciudad con la familia que no la conoce y una carrerita el Domingo, madre mía, el Sábado no sentía los pies, bueno si, peor aun, los tendones protestaban lo que no habían protestado hacia mucho...
El día amanecía lluvioso, lo previsto a mojarse, aunque uno siempre es optimista y espera que no llueva, pero nada un poco de agua, nada comparado con el agua, aire y barro con el que salgo algunos fines de semana por los alrededores del Mondalindo.
La salida foto de equipo, ya no noto tanto la tensión de carrera, ni la de los días previos, ni la del momento de la salida, la montaña me pone mas :-).
La estrategia a seguir, con cabeza, seguir la liebre de 3 horas hasta el km 30 sin pasarle y luego a ver cuando llega la hora, pero esta claro, uno no se apunta a una media de un día para otro, a ver si hay dorsales y a un maratón a 3 semanas vista porque si, algo pasa en la cabeza, ahí lo dejamos. Igualmente en cuanto pille al de 3 horas ahí le deje, mejor ir por delante que apelotonado, así que toda la carrera por delante esta vez hasta el final y sin muchos problemas para mantener el ritmo en el tramo final.
Se me hizo mas larga la primera media que la segunda, no iba cómodo con el agua esquivando un poco los charcos ya que a ultima hora recurrí a mis viejas zapatillas lisas, pero ademas con mas ventilación de la cuenta :-) , ya la segunda media se paso volada, solo preocupado por comer plátanos y beber.
Contento por terminar, por acabar en principio sin problemas y sin mas molestias de las que llevaba y por supuesto por bajar de 3 horas.
Y la próxima ¿?